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Amín: 52 años después

Por: Redacción Digital

POR FREDDY GONZÁLEZ abogado y político

Conocí Amín Abel Hasbún a principio del año 1967, meses después de haberse producido el mayor éxodo de militantes de una organización revolucionaria a otra en nuestro país.
Amin Abel Hasbún. Foto de Archivo
Eran los días de la postguerra, donde la izquierda Dominicana al analizar las causas del estancamiento y la imposibilidad de extender la guerra de abril del 1965, más allá de la ciudad de intramuros, concluía en la falta de un verdadero partido proletario, a cuya construcción debían embarcarse los seguidores de la teoría de Marx y Lenin.

Esa corriente sacudió a las principales organizaciones de izquierda en país.

El Partido Socialista Popular (PSP), la más antigua organización de tendencia Marxista, se fraccionó dando origen al Partido Comunista Dominicano (PCD).

Mientras, en El Movimiento Popular Dominicano (MPD) que realizó su Pre Congreso en medio de la contienda bélica, surgió una lucha por establecer en cual etapa de desarrollo estaba la Organización que muchos considerábamos el germen del verdadero partido Marxistas -Leninista de la República Dominicana; dividiéndose el partido entre los de la llamada Primera Posición, sostenida por Luís Adolfo Montas (Pin) y el Grupo que posteriormente formaron el llamado Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO), que nos ubicaba en la etapa de los círculos y por los que sosteníamos la llamada Segunda Posición encabezada por Maximiliano Gómez y Otto Morales, seguido por la gran mayoría de los cuadros y militantes de la organización, que consideraba el partido, en la etapa de la conquista del poder.

En lo referente al 14 de Junio (1J4), fundado a raíz de la expedición Constanza, Maimón y Estero Hondo del 1959 contra la tiranía Trujillista, a cuya cabeza estuvieron Manuel Aurelio Tavares Justo y Minerva Mirabal, luego de la guerra patria del 1965, este también, entró en un proceso de lucha interna por la definición de la llamada “Vanguardia del Proletariado Dominicano”, entre los llamados Transformista que abogaban por convertir esa organización en el partido del proletariado y Los No Transformistas, cuyo núcleo fundamental veían en el MPD la principal fuerza para la el desarrollo del instrumento de emancipación de la clase obrera y el campesinado del país.

En el grupo de los No Transformistas llegó al MPD, Amín Abel Hasbún a finales de 1966; en un momento en que el régimen de los 12 años de Joaquín Balaguer, empleaba la política de contra insurgencia diseñada por los organismos de inteligencia yankis para diezmar a las fuerzas revolucionarias dominicanas que no pudieron aplastar en la zona constitucionalista el 15 y 16 de Junio del 1965.

En una copia caricaturesca de la llamada Revolución Cultural que en ese momento se vivía en la China de Mao, contra los hábitos burgueses y pequeño Burgueses hacia lo interior del Partido Comunista Chino (PCCH) y del Ejército Popular, en el MPD se comenzó un Proceso de reeducación y proletarización de una parte de los compañeros que había llegado del 14 de Junio, para no repetir la experiencia vivida con el grupo de antiguos catorcitas que llegaron con Pin Montas, muchos de los cuales también se marcharon con él cuando fundaron el PACOREDO.

Fue en ese proceso que, tanto Amín, cómo Magaly Pineda, la que fuera compañera de toda una vida de Rafael Taveras Rosario (Fafa), llegaron a la zona norte del Distrito Nacional, pasando a ser parte de la célula de militantes de la que éramos parte, dirigida por una de las Mujeres más aguerridas de cuántas militaron en el partido de la enseña Roja y Negra, Wanda Vargas Valdez.

En esas condiciones conocí y traté al Camarada Amin Abel, un hombre cuyos lauros y glorias nunca se sobrepusieron a su humildad y a su condición de verdadero militante comunista.

Asumía las tareas y los trabajos del organismo como uno más, sin altanería, con un entusiasmo que era transmitido a los demás y del que aprendí valores como la lealtad, la disciplina, la humildad y el amor al trabajo partidario.

Lamentablemente para mí, ese período duró muy poco, porque el partido adoptó en la conferencia de cuadros Guido Gil, la política de «LO MEJOR AL CAMPO», y el Camarada Amin fue de los primeros que marchó al cumplimiento de la nueva y peligrosa tarea de la organización del campesinado para lo que el partido definió como la preparación de la «Guerra Popular».

A partir de ese breve tiempo en que militamos juntos, nuestros encuentros fueron esporádicos y muy ocasionales, pues él estaba organizando la resistencia en la zona rural, incluida su vivencia en las llamadas Tumbas Vivas, y yo seguía en la organización barrial de la zona norte del Distrito Nacional, pero siempre su trato fue amable y muy cariñoso con todos sus camaradas.

Con el cambio de Táctica, aprobado en la Conferencia de Cuadros Hilda Gautreaux, en 1969, Amín paso a ser una de las figuras claves de la aplicación de esa política, al punto que fue designado en el imaginario golpe de Estado de febrero de 1969, para la toma de la popular emisora Radio Guarachita, donde leería la proclama que anunciaba dicho movimiento.

Esa tentativa de «Golpe de Estado” y la incidencia de la política del MPD en la VI Convención del PRD, colocó al partido de Moreno y Otto en el banco de los organismos de inteligencias tanto criollos cómo extranjeros.

La represión contra los Emepedeistas aumento de nivel, a cuyas cabezas les dictaron sentencias de muertes como fue el caso de Maximiliano Gómez (El Moreno), apresado en enero del 1970, liberado luego por el intercambio del secuestrado coronel Donad J. Crawley agregado militar de la embajada de los Estados Unidos en el país, asesinado por las manos largas de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CÍA), un año después el Bruselas, así como Otto Morales y Amín Abel, ejecutados por orden expresa de la misma Agencia, el 16 de julio y el 24 de septiembre del 1970 .

Amín fue arrebatado de los brazos de su esposa Mirna Santos y asesinado por el raso policial Luis Hermógenes López Acosta, con la actuación irresponsable y cómplice del fiscal actuante Tucídides Martínez quién lo dejo abandonado en manos de sus verdugos.

Hoy al conmemorarse el 52 aniversario de ese horrendo y cobarde asesinato, quiero recordarlo como siempre fue, firme en los principios, con una sólida formación teórica, inmaculado, audaz en el cumplimiento de las tareas y del valor espartano de Leónidas.

Amín siempre vivirás en nuestros corazones.

Loor eterno a su memoria!

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